Hoy invoco mi aura que aún te cobijaba.
Hoy retiro mi rostro de tu almohada y mis brazos que aún te abrazaban.
Hoy me llevo mi sangre.
Hoy olvido tu aroma.
Hoy te quito mi mirada, no eres digno para mis ojos, hoy te quito mi voz y mi palabra, no eres digno para nombrarte.
Hoy me llevo mis labios, mi risa, mi piel, mis piernas, mi tacto en tu piel; retiro la huella de mis manos recorriendo tu cuerpo, retiro los caminos que tracé y encontré en tu espalda. Hoy dejo tus lunares en su lugar. Hoy ya no eres Universo, hoy te inválidaste.
Hoy retiro mi energía de tu vida.
Hoy convoco a los pedacitos de mí que dejé en ti, llamo a los cabellos que dejé en tu cama, invoco a mi calor. Hoy te dejo todos los pedazos que dejaste en mí, excepto el corazón roto, ese es mío y me lo llevo que no ha sido la primera vez que lo pongo en manos disfrazadas.
Hoy corto, de tajo, el vínculo que habías dejado en mí, recojo la palma de mi mano que cuidaba el sueño de tu pecho.
Hoy te guardo en el recuerdo que no voy a querer recordar por un tiempo.
Hoy, antes de guardarte y olvidarte, te recuerdo, para desarmar la ilusión que cree de ti, hoy te despojo de tu rostro, de tus palabras, de tus miradas, de tus caricias, de tus abrazos, de tus movimientos, de tus manos, de tus pies, de tu baile, de tu canto, de tu aroma, de tu cabello, de tus gemidos, de tu sonrisa, de tus cuentos.
Hoy te exilio de mí.
Retiro mi baile, mi risa, mi cuerpo, mi energía, mi aura, mi cabello, mis sentidos, mis sueños, mis caricias, mis labios, mi voz, mi sangre, mis sentimientos, mis pensamientos, mis ojos, mi recuerdo pero antes de llevarme todo lo que es mío, te lloraré un momento, luego recogeré mis lágrimas.
Disfruta las palabras que aún te dedico porque a partir de hoy, dejarás de ser poesía para mí; levanto mi dignidad, yo me metí en esto y así como decidí eso, hoy me voy de ti.
V. B. L
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