viernes, 31 de mayo de 2019

Ibas a ser tú.

Sí, sí era a ti a quién esperaba,
Sí era a ti a quién buscaba mi alma,
Sí era contigo con quién quería ir a conciertos, bailar, viajar, subir un cerro, una montaña, caminar kilómetros, andar en bici, nadar, aventarnos del parachute... ir al cine, a museos, compartir un helado, perdernos en la selva, acampar en la montaña para ver el amanecer, cantar... contigo quería cantar... bailar, contigo quería bailar, contigo quería ser quien no me he atrevido a ser.
Sí eras tú.
Contigo quería ver las estrellas, contigo iba a vivir porque me ibas a acompañar en los procesos que me faltan aún; vivir con una rommie, vivir sola y de pronto, sin darnos cuenta, íbamos a empezar a vivir juntos, pero eso llevaba tiempo y tú no lo tenías. Contigo iba a crecer, me verías crecer, crecerías conmigo, sí eras tú pero... no era yo... tenías alguien más en tu casa, en tu corazón y decidiste quedarte ahí.
Sí eras tú, sí ibas a ser tú mi compañero de viaje; ibas a conocer mi casa, mi casa; íbamos a subir montañas; íbamos a trepar cerros; íbamos a caminar kilómetros; íbamos a nadar a mar abierto; íbamos a sentir la levedad y la gravedad mientras veíamos el cielo y bajabamos desde él, íbamos, íbamos... pero no fuimos, tú siempre fuiste con alguien más, esas aventuras que yo quería contigo, tú ya las habías vivido.

V. B. L

Existir.

He estado en la era de los dinosaurios.
He estado cuando se erigieron las grandes ciudades y también he estado cuando éstas han sido derrocadas, saqueadas, arrasadas, sepultadas, olvidadas y reencontradas.
He estado cuando se exterminaron civilizaciones y especies de animales, plantas y rocas.
He estado en las historias "olvidadas", en las aún no encontradas, en las épocas que "nunca" existieron, en los períodos de tiempo aparentemente vacíos.
He estado en la transformación, en el espacio-tiempo desde siempre solo que de formas distintas.

He estado hasta que ellos dos coincidieron y me dieron cuerpo humano...y seguiré estando en el espacio-tiempo que me siga cuando yo deje mi cuerpo mortal.

He estado en la Tierra.
He estado en el Universo.
He conocido otros sistemas solares.
He acompañado los pasos de Hipatia, Aristóteles, Platón, Hobbes, Da Vinci, Rembrandt, Buda, Sartre, Barca, Shakespeare, Pitágoras, Juana, Cárdenaz, de las princiesas mayas...
He estado en todas las guerras, en todas.
He acompañado el dolor.
He estado en una alcoba viendo cómo dos que se aman, hacen el amor.
He llorado el adiós.
He estado desde siempre y estaré para siempre y en todas partes, porque yo que ahora tengo un cuerpo mortal soy parte del todo, puedo sentirlo todo en mis manos, en mis oídos, en mi piel, en mis ojos, en mi lengua, en mi nariz, en mi cuerpo, en mis pies, en mi cabeza, en mi alma, y cuando deje éste cuerpo magnífico que me permitió sentir la vida, la mortalidad, seguiré siendo parte del todo; me volveré de otros colores, adaptaré otras formas, ocuparé otros espacios, tal vez sea esos vientos que recuerdan aromas y provocan suspiros o vueltas al cielo, sentiré diferente, percibiré diferente..., ¿Percibiré?... tal vez no lo sepa pero, lo sé ahora, ahora sé que he acompañado la existencia, que yo soy existencia, que ahora estoy en la historia y que después quedaré en ella, que tal vez los otros me olviden, pero que yo seguiré en forma de viento, agua, fuego o tierra, como lo he hecho desde el origen.
Ahora mis pasos los acompaña Varo, Leonora, Ignacia, Araceli, Cleopatra, Elena, Brönte, Curie, Nadia, Hayde, Noheli, Issac, Newton, Einstein, Gabriela, Alejandra, Rosell, Tania, Inda, Mariel, Karo, Mariana, Elizabeth, Aldebarani,  Ariadna, Espejo, Simone, Clarissa, Howking, Locke, Julia, Tiersen, Einaudi, Hesse, Sally, Alison, Hiparquia, Nietzsche, Rosa, Tereshkova, Georgina, Zyanya, Coyolli, Lupe, Amelia, Cruz, Ella, Mayte, Sofía...

Ahora sé que cuando estuvieron los dinosaurios yo acompañaba sus huellas, ¡Yo ya existía!, no en éste cuerpo pero sí en ese algo que aún no ha sido descubierto o nombrado.
Ahora sé que cuando existieron los grandes imperios yo estaba construyendo, resistiendo o destruyendo junto a ellos.
Ahora sé que cuando se creo el caldo de cultivo, ese que nos convirtió en posibilidad humana, en palabra, yo ya existía... o existí desde ahí.

Ahora sé que acompañe a la noche inmensa con sus maravillosos paisajes, oxígeno, cielo, mar, montañas, sin fábricas, sin edificios, sin ruído, sin sobrepoblación, sin odio, esa noche donde empezamos con una mujer y un hombre, yo estuve ahí.

Ahora sé que también estuve con los que atacaron y con los que resistían.
Ahora sé que estuve en los catres de los militares, en el piso de los exiliados, en el miedo de los refugiados y en la mirada entre el que dispara y el que sangra, en ese segundo eterno extraído de este tiempo pero más aferrado a la tierra.
Ahora sé que fui el dedo del que disparó y el pecho que lo recibió.

Ahora sé que he presenciado infinidad de miradas desnudas, he presenciado todo; tal vez fui oxígeno, tal vez nitrógeno, tal vez carbono, tal vez mis móleculas, las que hoy me conforman, estuvieron separadas y en todas partes, tal vez cada químico, cada sustancia volaba, se desprendía de las estrellas, se creaba en otros sitios, mientras "algo" pasaba en otras épocas, hasta que todas coincidimos y dieron origen a mí.

Ahora sé que he estado en el terror, en el miedo, en el olvido, en la traición, en la mentira, en la cólera, en el engaño, en la hipocrecía, en la manipulación, en la deslealtad, en la ambición, en la rabia, en el rencor, en la venganza, en el odio, en el dolor...he sido dolor. He estado en la bala, en la bomba, en la granada, en la violación, en el grito, en el ruego, en la misieria, en lo podrido, en la enfermedad, en la destrucción, en lo inhumano; en la piedad, en la plegaria, en la esperanza, en la fe, en el placer, en la risa, en el canto, en la danza, en el gemido, en el llanto, en el sueño, en el tacto, en la piel, en el arte, en el abrazo, en el beso, un beso, en la creación, en el amor.

Soy parte del todo y llevo un todo dentro de mí, cada mólecula tiene su historia y juntas contamos la mía.

Yo soy el tiempo; he existido, existo y existiré.

V. B. L

jueves, 2 de mayo de 2019

Colores, formas.

¿Te ha pasado que los lugares por los que ya has caminado, un día amanecen... diferentes?, ya sea bellos o bellamente melancólicos y es ensordecedora su belleza que no puedes pasar como si nada, entonces en tu rápida existencia de pronto ¡PUM! Te  detienes ante el grito silencioso, volteas, por primera vez lo ves, lo contemplas, ¡lo puedes sentir!, vibra en ti, yace en ti, tu despertaste así y entonces el paisaje común se vuelve hermoso y especial en ese día, en ese segundo,  ese era el momento. Es cuando te das cuenta que los lugares no caminan durante la noche, que los lugares están fijos siempre, que han sido inexistentes, construidos, inacabados, remodelados, destruidos pero la tierra, la tierra en dónde se originó todo, el lugar, el espacio vacío pero espacio ha estado ahí por siempre y tiene tantas historias, historias antes de que alguien las pudiera vivir y conocer y después contar y te das cuenta que tú, tú, tú estás pasando por ahí y que algún día después de ti seguirán pasando por ahí y entonces a algún despistado le hablaras, le contarás que has existido en un grito ensordecedor, te sentirá y por primera vez te verá, tu historia vibrará en él o ella, te contemplara, quizá te retrate con un aparato tecnológico nuevo o quizá solo te retrate en su memoria, por ese segundo yaceras en él, después regresará a sus pasos y continuará con su andar, pero llevará un pedacito de ti y tú te habrás quedado un pedacito de esa vida que en carne y hueso ya no puedes sentir pero que concibes en otra forma. Ese era el momento.

V. B. L.

miércoles, 1 de mayo de 2019

El cielo en la tierra.

Hoy atravesé en medio del origen de un tornado. Hoy fui de barro, capaz de convertirme, adaptarme o dejarme llevar por el movimiento de mi interior, ese que ahora no tiene forma pero se mueve y se mueve y se mueve cada vez más, ese barro inquieto que yace en mí.   Hoy sentí el viento girando al rededor de una hoja; desde hace algunos días siento la sincronía del movimiento de todo lo que cruza, bicicletas, personas, carros, colores, sonidos y el silencio suspendido, partículas, polvo, sueños, recuerdos, pensamientos; en los últimos días el movimiento que veo, escucho o percibo de otros u otras me atraviesa y hacen perfectas líneas perpendiculares, paralelas o yuxtapuestas, encontradas o separadas pero todas conectadas, precisas, alrededor mío, infinitas y fugaces, este no es un movimiento que emane de mí, es uno que a mi alrededor danza. Desde hace algunos días siento la vida como rayos, líneas, perfectas y sincronizadas líneas que pueden entrar por el costado de mis ojos y pasar como un pedazo de vidrio fino que apenas rasga esa tela que me sostiene la mirada o por mis poros como un ligero escalofrío, o por mi pecho, mi estómago como un, apenas perceptible, retorcijon que viene desde mi sexo, mi cabeza, mis oídos, mis pies; en los últimos días he sentido que mis tobillos se quieren romper, romper hueso, dejar de ser huesos y correr, correr sin pies y sin volar, correr con los tobillos olvidados, destrozados, abandonados, con las articulaciones, nervios, huesos, piel, incompletos, completamente expuestos pero sin escurrir sangre; por todo mi cuerpo. A veces esas líneas, la vida, apenas me toca, me mueve sutilmente, tan sutilmente que a veces me tambalea y otras me voltea.

V. B. L