Tú, tu nombre...
Aún no te conozco.
Aún me eres indiferente.
Aún eres invisible.
Aún no estás.
Aún no sé en qué letra de nuestro abecedario te encontrarás...pero algún nombre tendrás, lo supongo, y de nuevo podré gozar de cada letra que lo forme y el sonido hermoso que lo abrazará.
Aún tengo otro nombre en los recuerdo por el cual suspiro en noches como esta, pero él, el que portaba ese nombre, el hombre que encontré en el abecedario, ya no está.
Así que de nuevo estoy aquí, observando el abecedario, tratando de adivinar cómo te llamarás, con qué letra empezará esa hermosa casualidad. Te he buscado tanto. Mis ojos se han cansado de ver las mismas letras y de no encontrar nada, pero en esta búsqueda me he ido encontrando a mí y mientras más me acerco a mí, a mi nombre, más cercano siento nuestro encuentro.
Que se lleve el tiempo necesario, esperaré observando el abecedario con paciencia frente al atardecer y con un té de hierbabuena hasta que sea el segundo, el paso, la dirección, el lugar y el momento precisos, sin demoras ni adelantos, entonces nos presentaremos y por fin podré pronunciar tu nombre.
V. B. L.
No hay comentarios:
Publicar un comentario