lunes, 28 de octubre de 2019

Para la siguiente persona.

No quiero andar detrás de ti.
No quiero perseguirte ni buscarte.
Tampoco quiero esperarte.
Quiero que lleguemos porque cada uno caminaba y de pronto, en el camino, nos encontramos y decidimos vernos, ver qué nos pasa con la presencia del otro, de mí, de ti.
No quiero fingir, ni detenerme, hacer que no me importas para ver qué tanto interés tienes.
No quiero ponerte a prueba.
Quiero claridad.
Quiero saber, contundentemente, que quieres quedarte y quiero que sepas que quiero quedarme, que me causas la curiosidad necesaria para querer quedarme un poco más y ver qué pasa, para leer tu mapa, para bailar contigo, para enseñarte mi mundo, mis ojos, mi música.
No quiero jugar a ver si nos importamos, quiero que si nos importamos, nos importemos.
No quiero quedarme con nada de lo que me provoques, quiero darte todo lo que nazca en mí para ti.
Pero si esperas que te persiga, busque, o siga presente mientras te alejas, mejor, sigue caminando, porque no habrá presencia mía donde no sea respetada, cuidada.
Si no existen las condiciones necesarias, si no es la situación o el momento precisos, si hay más complejos que fluidez, es porque nosotros no somos.
Quiero que te escuches, que me escuches y si te sientes indeciso, no te conflictúes con mi presencia, continúa, no me entretengas.
Él, ella, agüita de los ojos.
V. B. L

miércoles, 14 de agosto de 2019

Celebración.

Me sentí como un espejo roto, un costal con pedazos de vidrio y así caminé, cerré la boca del costal para no perder ningún pedazo, me cargué y me llevé al bosque.

El día que me rompí, ese día, me llevé a nadar, nadé en mis lagrimas y el agua me sostuvo aunque yo no lo supe; los otros días me llevé a clase de danza, a bailar, a caminar, al teatro, al cine, a la Biblioteca, y me sigo llevando a todas partes; ya entendí que el agua me sostiene, que en el mar no te puedes caer.

Ahora sigo nadando, ya no me da el mismo miedo que al principio, ahora sé que la sensación de la caída, de ceder, de dejarme caer, es fugaz; cada día la sensación es diferente, una caída suspendida que me eleva, me saca a flote, ahora mi cuerpo extraña el agua y cada que regresa a ella, hace fiesta. Ahora me entrego al agua, me ofrendo al mar.

V. B. L

lunes, 22 de julio de 2019

Fui un buen intermedio.

Que bonita se ve con su barriga y su ropa amarillo-verde, su piel blanca y su cabello color oro; que bonita se ve descalza, arraigada, pisando el césped, mirando a sus cuatro perros, que bonito cuadro veo, una familia, ese pequeño ser formándose adentro de ella, la semilla que fecundaste y dentro de poco tendrás en tus brazos; que paz me da esa foto que no sabía que buscaba, ahora entiendo porqué tantas "pistas" aparecieron, me llevaban a una respuesta que no pregunté pero tenía que saber.

Puedo imaginarme el cuadro completo; ella está parada frente a ti, jugando con sus perros, tu estás sentado observándola, cayendo en cuenta de lo dichoso y feliz que eres, pensando que la casa donde viven será perfecta, que ya habían construido su hogar, su espacio, pero no se daban cuenta, entonces suspiras, y piensas, al mismo tiempo que tomas tu cámara, no puedo dejar pasar éste momento, y lo capturas, así yo te veo, ya no a través de tus ojos grises, a veces azules y otras verde, en los que alguna vez me reflejé y te vi mirarme, ahora a través de tus ojos vi, vas a ser padre. 

Que buen regalo de cumpleaños... ¿Qué espacio va a haber para mí?, ¿Para recordarme?, ningúno, nunca lo hubo. Fui fertilidad para los dos. 

Hay mucho verde, el cuadro es plenitud y ella, que bonita se ve. 

V. B. L

domingo, 14 de julio de 2019

Gotera.

Hoy empezó a caer mi primera gotera; tengo una grieta en el techo de mi casa por la que se han filtrado pequeñas y lentas gotas después del diluvio de la madrugada. Me esperó, o al menos eso quiero pensar, la gota para caer, no sé cuánto tiempo habrá esperado a que yo pasara para reposar en mi piel, tampoco sé qué hubiera pasado si por un segundo me hubiera retrasado, pero todo sucedió a tiempo, pasé a tiempo y pudo resvalarse en mí, esa fue la primera gota y pensé, ¿Qué destino tienen en el mundo las gotas que se filtran por las grietas de los techos de las casas?, ¿Cuál es su razón de existir?, entonces me traje un banquito, no sin antes poner una jícara que estaba a la mano para escuchar si caía otra, bajé a toda velocidad mientras, como de costrumbre, iba contando, regresé a los 25 segundos, un poco agitada, y aún no caía la segunda gota, ni asomos se veía de ella, me senté y comencé a contarlas. Han caído 56, 56 veces he escuchado el sonido de una gota  romperse al contacto con la jícara y convertirse en cientos de miles de pequeñas gotas, haciendo eco. Las gotas caen cada 57 segundos, tienen una caída uniforme, las hay unas más gordas que otras, y otras más sonoras que algunas, cada gota canta diferente, supongo que es porque, a pesar de ser aparentemente idénticas, no son iguales, cada una ha hecho diferentes recorridos, éstas, por ejemplo, cayeron en mi techo, cerca de o en mero arriba de mi grieta.

Su trayectoría, después de caer del cielo, chocar con el techo y hacerse charquito, es convivir un rato con sus otras hermanas, fundirse, mezclarse, dejar de ser una y hacerse una con las otras, cada vez que una gota llega a un charquito, crece, no en tamaño si no en memoria, por eso las gotas de agua son sabias, tienen infinidad de mezclas, de experiencias, nada más basta escucharlas caer para saber que han tenido un sin fin de destinos, que su agua es milenaria, que se empapan de ellas y siguen siendo la gota que cayo del cielo, solo que ahora con más y diferentes partículas en su ser. Después de un rato de convivencia, sus hermanas empiezan a acercarla a la grieta, no es una pelea aunque parece como tal, una vez llegada a la grieta, se ponen a lo largo, todo lo demás es, dejarse caer, así su cuerpo se modifica, se distribuyen, se hacen un hilito, se filtran por los poros del ladrillo, llegan al otro lado de la grieta y comienzan a agruparse de nuevo, una porción de cada gota enfilada forma la nueva, que también es la antigua, tiene porción de ella y de sus hermanas, luego, se vuelve a dejar caer, así llegan a mi jícara y se vuelven a repartir y separar para espererar a sus otras partes que se han quedado en el techo, cada una tiene su trayecto, por eso conocen de todo, ellas son de mundo.

Mientras contaba su llegada, cuando me iba acercando al 57 me emocionaba, como cuando esperas a que suceda algo que ya sabes que va a pasar,  como cuando jugaba a las escondidas y me iba acercando al número en el que abriría los ojos y buscaría o me buscarían, así con el tiempo de las gotas, ésta que se está formando me emociona de una forma diferente porque será la número 57 de los 57 segundos en mi jícarita, y uno en esas coincidencias espera que suceda algo especial aunque nunca sucede y una lo sabe, solo espera más emocionada.

Quizá sea la última gota, no sé cuánto charco quede en el techo, no ha salido el sol para evaporarlo pero ya llevo sentada dos días, ahora tengo un charquito en mi jícara, yo creo que casi se termina de vacíar.

V. B. L

viernes, 12 de julio de 2019

Hoy fue un 9.

Hoy traje un 9 impreso en la memoria como si, mientras dormía, hubieran entrado en mi mente e insertado ese 9.

¿Qué significa un 9?, ¿Es una fecha, un día, un mes, una hora pasada o venidera? Lo extraño de ese 9 desconocido es que me es tan familiar... como si estuviera en lo profundo de mis recuerdos, como si lo hubieran colocado en mi entraña.

¿Te acuerdas cuando nos pasábamos horas, sentados en la banqueta, frente al árbol de mi casa, platicando?, hoy me acordé de eso, sin darnos cuenta despedíamos y recibíamos la noche y el día juntos, algo que (cuando fuimos novios) jamás hicimos, nos daban las 00:00 hrs y a las 00:01 tu mamá salía a meterte... hoy me acordé de eso... de ti, pero, bueno, no hay día que no te recuerde, ya me acostumbré al asomo de tu ventana presente como un cuadro colgado en la pared de mi casa

¿Te acuerdas de qué platicábamos?... yo tampoco, no recuerdo de qué hablábamos, solo que podíamos pasar horas juntos, me hacías reír, mucho, y sentir más, al principio sin siquiera tocarnos o besarnos, solo queríamos estar juntos y la noche no nos bastaba...

¿Te acuerdas de nuestro primer beso? Hasta hace algunos... días (que se han convertido en meses que van para unos años), lo sentía en mi vientre, en cada bello erizado de mi piel y recordaba el momento, el viento, el sonido de ese silencio, la soledad de la avenida, la relatividad del espacio-tiempo, la temperatura, suavidad y húmedad de nuestros labios, el vapor de nuestro aliento, nuestros cuerpos juntos...

¿Te acuerdas de la última vez que nos encontramos en el metro bus? Ahí sí que tengo fresco el recuerdo, no tuvimos, después de tantos años de no vernos, nada de qué pláticar y... ya no queríamos estar juntos, cada uno quería seguir con su camino...lejos, lejos el uno del otro.

Quizá fue un 9 de algún mes, en un año pérdido, que nos encontramos, sentamos en la banqueta y pláticamos cosas sin sentido con tal de tenernos un rato más.

Llueve.
Llueve.
Ya no hay árbol.
Ya no vivo en aquella casa.
Ya no vives en aquella casa de a lado.
Ya no estamos.
Y aquí sigue lloviendo.

V. B. L

viernes, 21 de junio de 2019

Una hora, ¿cuántos minutos tienes?

14hrs son mis tortugas{si tomamos las horas como años} de mi vida {si tomamos mi vida como 23hrs, casi cumplo un día, +11 minutos pre (conteo que compartimos mi mamá y yo como hermanas siamesas del tiempo, conteo que se vuelve una vida dentro, literalmente, de otra) y 4 minutos pos de mis 23+ 5 segundos};conocidos han sido 2 segundos {si los segundos los tomamos como semanas y si los segundos los construimos con platicas verdaderamente sustanciales}; 90 minutos terrestres los habitan mis amores {si los minutos los tomamos como meses}, y escribo terrestres porque he tenido amores con los que se cuentan horas de vuelo e incluso existió uno con el que creé una llave en señal de tregua con el tiempo, éste, conmovido, no pudo poner objeción alguna y dejó de contarnos aunque siguió pasando para los demás e incluso dejó rastros de su paso en nuestro cuerpo pero en la memoria esa tregua se convirtió en recuerdos sin tiempo. 

En mi pequeño tiempo, ese tan mío, mis recuerdos miden… tengo una fórmula para ellos…

V= 23+ (4(30)+1)+5(24) [365(24x60)].60… y contando… modificándose a cada palpitar mío…soy una fórmula que ha cada segundo se construye, una fórmula inconclusa, pero, inevitablemente como todo lo humano, terminable. 


Los 9 segundos de mi hermano, las 22 horas de mi abuela, las 23 horas +11 minutos pre horas de mi madre, las 2 horas de vuelo, las -23horas+ 3.15 minutos de mi padre, los 4 minutos de amigas, 1 minuto de un Rino y 5 segundos de alta mar, están implícitos en los números, paréntesis, corchetes, puntos, signos y espacios de mi fórmula y hay 5 segundos pos, ese tiempo extra es solo mío, son segundos donde me desajusto del tiempo y me meto a las eternidades de los besos ajenos o míos,  así que mi fórmula se renueva, así se le suman recuerdos y se le resta tiempo, al final termino teniendo el mismo tiempo con ausencias o presencias, 23 horas, 11 minutos, 21horas, 48 segundos y contando... pasos hacia ese tiempo congelado, a ese sin tiempo al que me lleva el conteo.


V. B. L

Cartas al mar.


Necesito decirte por qué no regresaré a tu casa, aunque sé que lo sabes, supones o imaginas, necesito hacerte saber mis palabras, no son un reclamo, son lo que siento.

Necesito explicarte por qué te elegí a ti en silencio, cuando no imaginabas si quiera que yo ya te veía; una mañana pasaste y decidí que serías tú con el que me abriría, con quién me permitiría sentir, experimentar o vivir lo que he deseado, si corría con suerte y me mirabas; esa mañana en la que te vi pasar con tu cabello mojado, tu camisa rosa, tus sandalias, tu piel blanca que el sol acariciaba sutilmente y los ojos que no alcanzaba a verte, pensé "él merece ser amado bonito".

Necesito que sepas lo mucho que he añorado coincidir con un ser sincero y lo importante que esto es para mí, un ser abierto, libre (aunque sea un constante trabajo a cada momento), con quien pueda ser yo, que tenga disposición, espacio, apertura, que quiera querer, aprender, sentir, con quien poder compartir la mujer que soy, los ojos con los que miro y quien se quiera compartir conmigo y los ojos con los que mira y caminar, alguien con quien pueda hablar, escuchar, mirar y sentir, alguien que conmigo pueda hablar, escuchar, mirar y sentir. A veces la voz no me da y la mayoría de las veces mis palabras en papel o escritas son más sinceras y claras porque las concebí en completo silencio, y soledad (aunque esté rodeada de personas) al menos el silencio con el bullicio conocido de mi cabeza, por eso, también, te escribo. Me escribo.

Quiero estar con una persona que tenga espacio para mí, no que tenga un hueco para rellenar (no es egoísmo o narcisismo mío, es solo que he esperado mucho tiempo como para darme por vencida y conformarme), si no un espacio destinado al vacío, un vacío en el que yo pueda coexistir con su ser. 

No debí haber visto sus cosas, incluso, aunque aún estuviera presente en tu mente, alma, espíritu o cuerpo, incluso, aunque aún te doliera, la extrañaras, añoraras o quisieras, no debí haber llegado a su casa así porque aún está materializada, porque aún está, porque era su espacio, porque fue su casa, porque la construyeron ustedes para ustedes, porque estaba destinado para ella y para ti. Me sentí una intrusa y esperé tanto como para ser eso. No merezco, no quiero ser eso. 

Me es difícil creer que ya no está como una herida abierta en ti porque sigue. Me sentí invadida y, al mismo tiempo, invasora.

Sé que somos el olvido de otras personas, aunque sea en una pequeñita porción y sin quererlo. Sé que tenemos recuerdos e historias y que a veces recordaremos estando con nosotros a esos seres que han pasado en nuestras vidas y será inevitable y sin querer hacernos daño, pero hemos amado y recordamos hasta que el recuerdo solo nos visita y no duele, no se queda, solo pasa, hasta que no pasa más porque estamos absortos en nosotros, porque después los recuerdos seremos nosotros. 

No fue un acierto entrar a tu casa cuando alguien más sigue porque tu casa es tu cuerpo y tu cuerpo contiene todo tu ser, sensaciones, emociones, pensamientos, recuerdos, anhelos, etc. No es que no pueda con la idea de que hay espacios que ocupan nuestros amores, lo que me dolió fue verlo, llegar a un lugar ocupado, (de alguna forma el anonimato funciona aunque lleguemos a conocer sus rostros y saber ciertas cosas pero no sabemos quiénes son, no conocemos sus cosas), cuando yo me he tomado el tiempo de limpiar ese espacio en mí para alguien nuevo, alguien a quién no conocía, alguien a quien esperaba, ese alguien que ahora tiene tu nombre y ese espacio vacío y limpio que hice para ti. 


Lo has hecho sin saberlo y te lo hice saber, solo quiero dejarlo escrito; necesito que nos seamos sinceros porque voy a confiar en ti. Confiaré en mis ojos que te vieron y te eligieron en silencio. Confiaré en que el Universo te puso en mi camino y supe verte. 

La primera noche/madrugada que me quedé contemplándote te di la bienvenida porque al mirarte recordé mi finitud, estando entre tus brazos me visitó el pensamiento que me abruma estando sola, moriré algún día, y entonces me di cuenta que ya eras parte de mí y lo serás de mis futuros recuerdos, me di cuenta que en el ocaso de mi vida en mi memoria pasarás. 

Encontré mi mar, un mar que quiero sano, no en donde perderme en la ansiedad, duda, dependencia u obsesión si no en donde sentir y ver con calma,  donde ser libre y sentirme en paz contigo y sin ti y que ese mar también se sienta libre y en paz conmigo y sin mí.

V. B . L