No quiero andar detrás de ti.
No quiero perseguirte ni buscarte.
Tampoco quiero esperarte.
Quiero que lleguemos porque cada uno caminaba y de pronto, en el camino, nos encontramos y decidimos vernos, ver qué nos pasa con la presencia del otro, de mí, de ti.
No quiero fingir, ni detenerme, hacer que no me importas para ver qué tanto interés tienes.
No quiero ponerte a prueba.
Quiero claridad.
Quiero saber, contundentemente, que quieres quedarte y quiero que sepas que quiero quedarme, que me causas la curiosidad necesaria para querer quedarme un poco más y ver qué pasa, para leer tu mapa, para bailar contigo, para enseñarte mi mundo, mis ojos, mi música.
No quiero jugar a ver si nos importamos, quiero que si nos importamos, nos importemos.
No quiero quedarme con nada de lo que me provoques, quiero darte todo lo que nazca en mí para ti.
Pero si esperas que te persiga, busque, o siga presente mientras te alejas, mejor, sigue caminando, porque no habrá presencia mía donde no sea respetada, cuidada.
Si no existen las condiciones necesarias, si no es la situación o el momento precisos, si hay más complejos que fluidez, es porque nosotros no somos.
Quiero que te escuches, que me escuches y si te sientes indeciso, no te conflictúes con mi presencia, continúa, no me entretengas.
Tampoco quiero esperarte.
Quiero que lleguemos porque cada uno caminaba y de pronto, en el camino, nos encontramos y decidimos vernos, ver qué nos pasa con la presencia del otro, de mí, de ti.
No quiero fingir, ni detenerme, hacer que no me importas para ver qué tanto interés tienes.
No quiero ponerte a prueba.
Quiero claridad.
Quiero saber, contundentemente, que quieres quedarte y quiero que sepas que quiero quedarme, que me causas la curiosidad necesaria para querer quedarme un poco más y ver qué pasa, para leer tu mapa, para bailar contigo, para enseñarte mi mundo, mis ojos, mi música.
No quiero jugar a ver si nos importamos, quiero que si nos importamos, nos importemos.
No quiero quedarme con nada de lo que me provoques, quiero darte todo lo que nazca en mí para ti.
Pero si esperas que te persiga, busque, o siga presente mientras te alejas, mejor, sigue caminando, porque no habrá presencia mía donde no sea respetada, cuidada.
Si no existen las condiciones necesarias, si no es la situación o el momento precisos, si hay más complejos que fluidez, es porque nosotros no somos.
Quiero que te escuches, que me escuches y si te sientes indeciso, no te conflictúes con mi presencia, continúa, no me entretengas.
Él, ella, agüita de los ojos.
V. B. L