jueves, 2 de mayo de 2019

Colores, formas.

¿Te ha pasado que los lugares por los que ya has caminado, un día amanecen... diferentes?, ya sea bellos o bellamente melancólicos y es ensordecedora su belleza que no puedes pasar como si nada, entonces en tu rápida existencia de pronto ¡PUM! Te  detienes ante el grito silencioso, volteas, por primera vez lo ves, lo contemplas, ¡lo puedes sentir!, vibra en ti, yace en ti, tu despertaste así y entonces el paisaje común se vuelve hermoso y especial en ese día, en ese segundo,  ese era el momento. Es cuando te das cuenta que los lugares no caminan durante la noche, que los lugares están fijos siempre, que han sido inexistentes, construidos, inacabados, remodelados, destruidos pero la tierra, la tierra en dónde se originó todo, el lugar, el espacio vacío pero espacio ha estado ahí por siempre y tiene tantas historias, historias antes de que alguien las pudiera vivir y conocer y después contar y te das cuenta que tú, tú, tú estás pasando por ahí y que algún día después de ti seguirán pasando por ahí y entonces a algún despistado le hablaras, le contarás que has existido en un grito ensordecedor, te sentirá y por primera vez te verá, tu historia vibrará en él o ella, te contemplara, quizá te retrate con un aparato tecnológico nuevo o quizá solo te retrate en su memoria, por ese segundo yaceras en él, después regresará a sus pasos y continuará con su andar, pero llevará un pedacito de ti y tú te habrás quedado un pedacito de esa vida que en carne y hueso ya no puedes sentir pero que concibes en otra forma. Ese era el momento.

V. B. L.

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